Un día decidimos llevarla y subirla a algunos juegos. La experiencia fue magnífica ya que a ella le encantó; primero la subimos al columpio: lo miro, toco y acto seguido papá la empujo, le gusto tanto que nos costo sacarla. Luego la subimos al tobogán y pasó lo mismo, no hacia mas que sonreír. Cuando veía a un niño o niña cerca de ella se distraía y se quedaba observándolos. En otra ocasión la subimos a una especie de juegos en forma de animales que se balancean, también le gusto pero no tanto como el columpio o el tobogán.
Y desde aquella vez la llevamos al parque a que disfrute de los juegos, sobretodo de sus favoritos que son el columpio y el tobogán. En el columpio a día de hoy le gusta que le empujemos con más fuerza que si no se queja y para sacarla más de lo mismo.
Así que aprovechamos los fines de semana para ir a conocer nuevos parques y nuevos juegos.
Y desde aquella vez la llevamos al parque a que disfrute de los juegos, sobretodo de sus favoritos que son el columpio y el tobogán. En el columpio a día de hoy le gusta que le empujemos con más fuerza que si no se queja y para sacarla más de lo mismo.
Así que aprovechamos los fines de semana para ir a conocer nuevos parques y nuevos juegos.




